El vicio no se fue, se mudó de barrio

Tú seguro conoces a alguien así: dejó el cigarrillo, hasta lo celebró con la familia, y se ve mejor, más saludable que antes. Pero si te fijas bien, anda pegado al vape a cada rato, o fumando más pasto que antes de “dejarlo”. A lo mejor no dejó el vicio. A lo mejor solo lo cambió de sitio.

Eso es, resumido, lo que encontró un estudio que lleva casi cincuenta años siguiéndole la pista a la misma gente en Estados Unidos: el cigarrillo bajó, pero el vicio no desapareció. Se mudó de barrio.

Se llama Monitoring the Future, la hace la Universidad de Michigan con fondos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) desde 1976, y no es una encuesta de una sola vez ni una llamada al azar: le sigue la pista a la misma gente por años. Más de 120,000 personas han participado desde que estaban en cuarto año de escuela superior. A los adultos jóvenes los vuelven a entrevistar cada dos años, y a los de mediana edad cada cinco. Los datos más recientes son del 2025 (se publicaron en agosto del 2026) y cubren personas de 19 a 65 años.

Lo que subió

Aquí está lo fuerte: entre los adultos de 35 a 50 años, el uso diario de cannabis pasó de 6.6% a 8.5% en un solo año. Y aunque sigue siendo un número chiquito, el uso de heroína entre adultos jóvenes se triplicó, de 0.2% a 0.6%. Pero lo que más se disparó fue la nicotina, y no en forma de cigarrillo.

El vapeo de nicotina entre adultos jóvenes llegó a 19% en el último mes, el nivel más alto desde que se empezó a medir esa pregunta en el 2017 (cuando era 6%). O sea, se triplicó. Y las bolsitas de nicotina, esas que se ponen en la encía sin humo y sin vapor, pasaron de 5% a 13% en solo dos años.

Lo que bajó (y por qué eso no es la buena noticia que parece)

Aquí está lo curioso. El alcohol, que sigue siendo por mucho la sustancia más usada de todas, llegó a mínimos históricos entre los jóvenes. Los psicodélicos bajaron de 8.9% a 7.2%. Y el cigarrillo de toda la vida se mantuvo relativamente bajo y sin mucho cambio (entre 8.3% y 10.6%, según el grupo de edad).

O sea que esto no es que “todo el mundo se está metiendo más”. Es que el mapa del vicio cambió de forma. La gente está tomando menos y fumando menos cigarrillo, pero está vapeando más nicotina, usando más cannabis a diario y probando más bolsitas de nicotina que antes ni existían. La directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), Nora Volkow, lo dijo así de claro: el aumento en cannabis, nicotina y otras drogas específicas “amerita atención”.

¿Y en Puerto Rico, qué?

Este estudio es de Estados Unidos, no incluye a Puerto Rico. Pero el patrón (el cigarrillo bajando, todo lo demás mudándose de forma) se ve aquí también, con su propio sabor local.

Empecemos por lo que sí coincide: el cigarrillo de toda la vida también viene bajando en la isla, de 9.6% en el 2019 a 8.5% en el 2024, según las cifras que citó la Cámara de Representantes cuando presentó un proyecto nuevo este año. Aquí también la gente está dejando el cigarrillo.

El problema es a dónde se mudó el vicio. La Consulta Juvenil XII, el estudio que hace ASSMCA entre estudiantes de escuela pública y privada (ronda 2022 al 2024), encontró que 17.8% de los estudiantes había vapeado en el último año. Y cuando les preguntaron qué llevaba el aparatito, 38.8% de los que vapean dijo que nicotina. O sea, casi cuatro de cada diez estudiantes que vapean se están metiendo nicotina por un aparato que huele a mango o a menta, aunque muchos de ellos nunca hayan probado un cigarrillo.

Con el cannabis pasa algo que capaz no te esperas: el programa de cannabis medicinal de Puerto Rico está en crisis, y no porque le falte gente probando. Llegó a tener 123,000 pacientes registrados en el 2022; para diciembre de 2025 había bajado a poco más de 108,000. El 60% de los pacientes nuevos no renovó su licencia en el 2024 (en el 2018 esa cifra era 30%). Solo quedan 84 médicos autorizados para recomendar cannabis, una caída de 69% desde los 273 que había en el 2019. Mientras tanto, en el 2025 se produjeron 113 millones de gramos de marihuana para una demanda de apenas 86 millones, y los ingresos de la industria cayeron de $231.3 millones en el 2023 a $181.5 millones en el 2024.

El propio Secretario de Salud, Víctor Ramos, explicó por qué tantos médicos se están saliendo: “los dispensarios hicieron acuerdos con varios médicos y los médicos básicamente dan las licencias por teléfono”, dejando fuera a los que sí quieren evaluar al paciente como se debe. ¿Y la solución que propone? Quitarle al médico el requisito de licencia especial para recomendar cannabis, eliminarle la educación continua, quitarle el cargo de $1,500 por autorizarse, y sentar a representantes de la industria en la propia junta que se supone que la fiscalice.

Y mientras el programa se cae a pedazos por dentro, la aguja federal se movió y Puerto Rico se quedó mirando. En abril de este año, el gobierno federal reclasificó el cannabis con receta médica: lo bajó de la lista más restringida que existe (Schedule I, la misma de la heroína) a una menos restringida (Schedule III), y le dio a los negocios 60 días para registrarse bajo la nueva regla. La ley de Puerto Rico le daba al Secretario de Salud 30 días para adoptar o rechazar ese cambio a nivel local. Que se sepa, no hizo ni lo uno ni lo otro. El programa que le paga sueldo a miles de personas en la isla se quedó en un limbo legal, sin que nadie en el gobierno se pare a aclarar las reglas del juego.

La fiscalización tampoco inspira mucha confianza. La Oficina de Cannabis Medicinal impuso $345,000 en multas a establecimientos durante el año fiscal 2025-2026, y para julio había completado 380 de 453 inspecciones programadas (47% de las que se hicieron encontraron alguna violación). El detalle que debería preocuparte más: la propia oficina admite que no tuvo un sistema ordenado de registros hasta marzo de 2025. O sea que, durante años, nadie puede decir con certeza qué tanto se fiscalizó y a quién se le pasó la mano.

Lo único que sí se movió en el frente de la nicotina fue un proyecto de ley en enero (el P. de la C. 1070), para prohibir la venta de vapeadores con sabores a menores de 21 años, porque la ley actual solo cubre el cigarrillo electrónico clásico y no estos aparatos más nuevos, que se pueden personalizar y pegan más fuerte. Es un parcho a una parte del problema. El cannabis medicinal, mientras tanto, sigue sin que nadie le ponga la mano encima.

Entonces, ¿qué se supone que hagas con esto?

Piensa otra vez en tu pana, el que “dejó” el cigarrillo. Puede que de verdad lo haya dejado. Pero si ahora anda con el vape prendido a cada rato, o fuma más pasto que antes, no dejó el vicio: lo cambió de forma.

En Puerto Rico el gobierno ni siquiera lleva la cuenta bien. La misma Oficina de Cannabis Medicinal admite que no tuvo un sistema de multas y registros ordenado hasta hace apenas año y medio. Y ahora, con el programa perdiendo pacientes, perdiendo médicos y perdiendo 22% de sus ingresos en un solo año, la respuesta del Secretario de Salud no es apretar el sistema: es quitarle más requisitos a los médicos y sentar a la industria en la mesa que se supone que la vigile.

El cigarrillo bajó. La nicotina y el cannabis no se fueron para ningún lado. Se mudaron de barrio, y el gobierno que debería estar cuidando la puerta lleva años sin pararse siquiera a contar quién entra y quién sale.

Fuentes

• NIH, “Elevated use of cannabis, nicotine among U.S. adults continues into 2025” (12 de agosto de 2026)

• Institute for Social Research, Universidad de Michigan, “Cannabis, nicotine led US adult substance use trends in 2025”

• STAT News, “Vaping and cannabis hit record highs among young adults in 2025” (12 de agosto de 2026)

• NIDA/NIH, “Drug and Alcohol Use in College-Age Adults in 2019” (línea base de vapeo de nicotina en 2017)

• ASSMCA, Consulta Juvenil XII, ronda 2022-2024

• NOTICEL, “Presentan medida para prohibir el ‘vaping’ entre menores de 21 años” (28 de enero de 2026)

• Microjuris al Día, “Cannabis medicinal en Puerto Rico: cambios a nivel federal requieren acción local” (6 de septiembre de 2026)

• El Vocero, “Salud impulsa cambios ante crisis en programa de cannabis medicinal” (17 de abril de 2026)• Revista Crónicas, “La Junta de Cannabis Medicinal notificó $345,000 en multas a establecimientos durante el pasado año fiscal” (20 de julio de 2026)


Leave a Reply

Discover more from ciencia bajo presion

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading